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Misión

En la gestión 2007, a partir de talleres participativos de planificación entre directivos, docentes y personal administrativo, el colegio San Ignacio relanzo su misión, visión y valores centrales, es asi que se decidio conjuncionar los dos lemas que durante tanto acompañaron al colegio como eran "Ser para los demás" y "Servir a los demas", para dar fruto a la siguiente misión que desde ahora en adelante sera nuestro timón que nos guie para fortalecer a los jóvenes mediante una formación integral para la vida en lo intelectual, social, emocional, artístico y psicomotriz.
“Ser más para mejor amar y servir a los demás”

Visión

"Modelar líderes, lo mejor de lo mejor, en conocimientos, aptitudes y actitudes, para servir a Dios construyendo un mundo justo y solidario "

Esta visión esta sustentada por nuestro valores que detallamos a continuacion:

Valores

Compromiso inequívoco con la Fe y la Justicia

La espiritualidad ignaciana conduce nuestra fé, oración y recogimiento, sin abandonar la acción. La defensa de la dignidad de las personas es inalienable y nos permite encontrar a Dios en todas las cosas. La opción por los pobres nos emociona, apasiona y compromete

El docente ignaciano:

  • Se compromete con la realidad
  • Le irrita la pobreza y la injusticia
  • Con su rechazo enseña a rechazarlas.
  • No hace ninguna concesión frente a la injusticia.
  • Agradece a Dios todos los días.
Pasión por la excelencia

Una educación de talla mundial, comprometida con la realidad, exige que la comunidad educativa aprenda continuamente de si misma y del entorno; que buscar nuevas perspectivas produzca gozo; que el apego a la disciplina y voluntad por ser mejores sea sincera, y que prevalezcan la honradez intelectual y una firme devoción a la verdad.

El docente ignaciano:
  • Le apasiona aprender
  • Asume que el saber es infinito, es humilde ante el conocimiento.
  • No cierra temas, para él los finales son abiertos.
  • Consulta a expertos y los trae a clases.

Liderazgo motivado por el amor

El liderazgo ignaciano emerge de la convicción de que todos somos líderes en un ambiente más de amor que de temor, en el que crecemos individual y colectivamente. Respetamos a la persona y escuchamos atentamente sus puntos de vista. Compartimos información y expresamos todo el amor, modestia y caridad posibles.
El docente ignaciano:
  • Escucha amorosa y comprensivamente.
  • Hace preguntas y se pregunta, duda de sus propias afirmaciones.
  • No le teme a la duda.
  • Respeta a sus alumn@s en todas sus dimensiones: física, psicológica, intelectual y emocionalmente.

Integridad

La visión personal se comunica con el ejemplo, en la vida diaria, en el trabajo, el hogar y la comunidad. Está sustentada en una auténtica y recia identidad y la propia comprensión de lo que es o no es correcto. Se refleja concretamente en la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Por ello promueve el trabajo honesto, la gestión transparente y asegura los resultados que espera la comunidad educativa y la sociedad.
El docente ignaciano:
  • No premia ni castiga, promueve la reflexión y la mejora
  • Aunque las conclusiones sean diferentes a su modo de pensar, las acepta.
  • Planifica tareas que tengan más de una respuesta.
  • Sostiene y enseña a sostener los propios puntos de vista.
  • Argumenta y enseña a argumentar.
  • Piensa, dice y hace de manera coherente

Disposición al cambio

Somos agentes de cambio para la construcción de un mundo que glorifique a Dios y dignifique a las personas. Discerniendo y viviendo con un pie levantado, atendemos los signos de los tiempos y la dinámica del entorno. Apelamos a la curiosidad, el asombro, flexibilidad, sensibilidad y creatividad para responder a la realidad boliviana sin negociar el significado de nuestros valores centrales.
El docente ignaciano:
  • Se esfuerza por contextualizar la clase y los contenidos.
  • Es sensible ante lo que ocurre a su alrededor.
  • Lee los emergentes que traen los chic@s y resignifica los contenidos constantemente.
  • Es alegre y optimista y practica la esperanza.
  • No teme a los aspectos difíciles de la realidad